Borre buzo

Es la primera vez que escribo a cerca de algo que me gusta tanto, así que a ver qué tal sale.
Durante los 10 años que llevo practicando el buceo, me ha tocado la fortuna de conocer a muchas personas que han dejado algo en mi ser, como lo es mi esposa. No recuerdo cómo es que decidí convertirme en Instructor y hacer del buceo un estilo de vida, lo único que recuerdo es que quería que todo el mundo pudiera experimentar la misma felicidad que a mí me transmite. El buceo no sólo es un deporte que te ayuda a mejorar la salud física por el tipo de entrenamiento que se requiere, también te ayuda a mejorar la salud emocional. En mi experiencia profesional he podido ser partícipe en los cambios de ánimo que tienen mis alumnos y amigos. Estos cambios afortunadamente siempre han sido favorables. El buceo nos ayuda a descubrir tanto el mundo acuático que es desconocido cuando hacemos nuestra primera inmersión así como a explorar tu interior desconocido y también a potenciar tu felicidad por haber alcanzado una meta que veías imposible y en muchas otras ocasiones, logras desatar esos nudos que no te dejan avanzar en tu camino. Este fin de semana tuve la oportunidad de participar en un viaje con mis alumnos en cuál pude ver un mundo de sensaciones por el que atravesaban, desde el miedo, temor, ansiedad, estrés, amor, gratitud, tristeza, coraje, sueño, pero sobre todo, felicidad. Siempre se dice que la Mar todo lo cura, y este fin de semana pude comprobarlo. Muchos de mis alumnos tenían alguna de estas sensaciones y al final del viaje, todos coincidieron en que estaban felices por el desempeño que habían tenido y por la magnífica experiencia que les había brindado la señora Mar en sus primeras inmersiones o incluso a aquellos más experimentados, que en resumen era la sensación de reencontrase con algo, alguien o consigo mismos y haber recobrado toda aquella energía que necesitaban para seguir adelante.

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