ABISMO ES BUCEO

ABISMO, buceo y los Objetivos del Desarrollo (Parte 1)

Jeniffer Cruz Julio 2020 | Fotografía Luis Rodriguez

Recuerdo cuando comencé a estudiar la maestría en ingeniería en energía y mis ojos se abrieron cuando me enteré de lo vital que es tener acceso a la energía en sus múltiples formas.

Abrir la llave del agua para lavarme las manos, requirió de electricidad para bombear agua de presa en presa hasta alcanzar la Ciudad de México, distribuirla por toda la ciudad y más electricidad para pasarla de la cisterna al tinaco de la casa donde vivo. 

Las personas que no tienen la suerte de contar con una red de distribución de agua que llegue hasta la puerta de su casa, tienen que gastar su propia energía llevando el agua de un punto a otro, además de su tiempo. Y a veces, entre tantas cosas que hay que hacer para sustituir la falta de fuentes de energía como la electricidad, el gas o los combustibles, la noche llega y quien recolectó agua y leña, molió a mano y caminó grandes distancias, seguro no querría seguir despierta o despierto después de las 7p.m., cuando su fuente de iluminación se apague.  

Conocer este hecho me hizo darme cuenta de lo inmensamente desigual que es reparto de riqueza en este mundo y lo que implica para el desarrollo de las personas. Obviamente ya me había dado cuenta de muchas cosas (ni que no me hubiera ido colgada en el camión montones de veces) pero por ahí del 2011 lo entendí un poquito, más allá de vivirlo. Por eso me dió mucho gusto cuando en 2015 fui testigo de la publicación de la Agenda 2030 que contempla 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible para lograr alcanzar los Objetivos del Milenio que en 2000 publicó la Organización de las Naciones Unidas en un esfuerzo conjunto entre organizaciones civiles, universidades, gobiernos, etc. 

Por ejemplo el Objetivo 7 de los llamados ODS, es que en 2030 el acceso a energía asequible y no contaminante sea universal. Me entusiasmé muchísimo al saber que al menos había una ruta razonable trazada qué podíamos seguir como humanidad, aunque claramente no es fácil y hay un montón de cosas de por medio como respetar la determinación de las personas ante las diferentes propuestas de desarrollo, por muy sostenibles que suenen. Si las personas que integran una comunidad están a favor de un proyecto, ninguna decisión puede ser sostenible. 

Cinco años después sigo en eso de la energía pero también en el buceo y veo con gusto como los objetivos de la agenda comienzan a sentirse más integrados en los planes de algunos gobiernos y también están presentes en las actividades económicas, por medio de muchas empresas que los han integrado con entusiasmo. Desde que comencé a colaborar en ABISMO veo que las formas de ofrecer los servicios coinciden con algunos objetivos en particular, mientras que otros que caen naturalmente en su campo de acción habrá que trabajarlos más para “empatar” agendas.  

Ya que esta es la primera parte de esta serie de ODS, les contaré del Objetivo 3 “Salud y Bienestar”, busca garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para el desarrollo sostenible. Como todos sabemos, nada vale más que la salud y sin ella todo se detiene; basta ver cómo está el mundo en estos momentos. 

Este objetivo, tiene 9 metas que van marcando la forma de cumplir un trabajo tan titánico como una vida sana para todos en todas las edades. Por ejemplo la meta 4 busca para el 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar

En este sentido, reconozco en el deporte y en la danza, la nobleza de permitirle al que lo practica sanar su cuerpo a través del movimiento. Cuando no hay deporte en mi vida, siento como mi cuerpo colapsa; es una fortuna practicar un deporte, experimentar las capacidades del cuerpo humano, compartir en comunidad esas experiencias y encontrar una balsamo para el estrés. Para mi el buceo es ese deporte que lo combina todo, cada quien tiene el suyo, supongo. Muchas veces me ha resultado difícil su práctica cotidiana por diferentes razones pero es gracioso como a veces voy a la alberca o decido ir de viaje solo por compartir unas risas con otros buzos, por compartir las hermosura del océano y reconozco que muchas veces he llegado solo al desayuno sin haber entrado al agua. 

Es esa magia de encontrar algo que nos une, la que en parte nos permite mantenernos sanos y con bienestar. Como parte de esa comunidad, creo que los instructores, entrenadores, institutos y demás responsables de dirigir las actividades deportivas, tienen la responsabilidad de integrar y cuidar a su comunidad, de promover que la práctica se desarrolle en completa libertad y de eliminar las barreras para que cualquiera practique su deporte.   

Mi primo me llamó a bucear y nunca olvidaré mi primera inmersión en Nayarit. Ahora que practico este deporte también considero que mi práctica debe ser responsable para permitir a más personas contar con el privilegio de que una actividad como el buceo se propague en todas las albercas y que muchos más conozcamos el mar más allá de la superficie y protegerlo como se merece. ¿Tú qué piensas? ¿Qué hace falta para que el deporte o las artes en movimiento nos hagan una sociedad más sana?  

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